Anoche, para variar no tenía ganas de trabajar, así que a eso de la 1.30 me fui a casa. Hice el viejo recorrido de dos colectivos y una caminata por el barrio antes de desplomarme en la cama. Durante esa caminata, vi todo igual que como estaba hace dos años, igual que como estaba hace 5. Un vacío se atrapo el alma de una manera que no me pasaba hace muchísimo tiempo. La heladería de la esquina (que solo funciona de noviembre a marzo), la peluquería de mitad de cuadra (siempre igual con su cabeza con peluca, que nunca vendieron), la escuela 84 (siempre fea y llena de grafitis), la rotonda (siempre llena de botellas de cerveza vacías) el cyber, los pasacalles que anuncian el cumpleaños de alguien y que nunca bajaron., la luz naranja que hace que todo se vea sepia. Todos estos símbolos de un lugar en el que el tiempo se detuvo en los 90s y que no parece querer moverse. Esta monotonía que nos deja en un letargo de sueños incumplidos.
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